A los futuros cuidadores
Dr. Eduardo Castro Carratalá
Especialista en Geriatría y Gerontología. Medicina Interna.

Cuidar, más que una técnica o una virtud, entre otras, es un arte y un nuevo paradigma de respeto, con la naturaleza y con las relaciones humanas, como el amor, la consideración por el ser humano enfermo, diligente y participativo.
He tomado parte en muchas reuniones y conferencias de profesionales de la salud con los que he podido hablar y aprender, pues el cuidado es la ética natural de esta actividad tan sagrada.
Compasión: es la capacidad de ponerse en el lugar del otro y sentir con él. Que perciba que no está solo.
En ocasiones una caricia es esencial: tocar al enfermo con respeto, es devolverle la certeza de que pertenece a nuestra humanidad, es una manifestación de amor.
Cuando cuidamos debemos percibir cuando el paciente quiere comunicarse, hablar y ser escuchado. Quiere encontrar un sentido a la enfermedad.
Asistencia sensata: El paciente necesita ayuda, y el cuidador de participar y crearle un soporte que le permita mantener una relativa autonomía. La asistencia debe ser prudente: incentivar al paciente a hacer todo lo que él pueda, animarle a hacerlo y asistirlo.
Ayudarle a volverle la confianza en la vida. Puesto que lo que más desea el enfermo es recuperar el equilibrio perdido y volver a un estado de buena salud.
Toda persona sana puede enfermar y teniendo que aceptar eventuales enfermedades, y en última instancia, la misma muerte. es un momento inevitable. Es la ley de la vida.
Aquí el cuidado se revela mucho más como arte que como técnica y supone en el profesional de la salud densidad de vida, sentido espiritual y una mirada que va más allá de la vida y de la muerte.
Alcanzar ese estadio es una misión que el cuidador debe buscar para ser plenamente servidores de la vida
¡La tragedia de la vida no es la muerte, sino aquello que dejamos morir dentro de nosotros mientras vivimos!

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